Juanito
Juanito Juanito observaba el hacha, era realmente una obra precisa, hermosa. El corte de la madera era perfecto, como si el árbol hubiese crecido con un solo propósito. El metal tenia alma, tenía voluntad y estaba libre de impurezas. Juanito la observaba complacido, como lo hacía todos los días. Su capacidad de deleitarse con la belleza del hacha no menguaba con el tiempo. Llego su tío con un prisionero, lo llevó al patíbulo, lo amarro al palo central y lo dejo ahí. Cuando se retiraba miró a Juanito para decirle algo, pero lo vio absorto y no le dijo nada. Luego de un par de minutos Juanito se puso de pie y se acercó al prisionero, primero ensayó el golpe con su mano en la base del cuello, luego tomó el hacha y termino con el asunto. Miró a los ojos al prisionero, le gustaba ver aquel último suspiro, buscaba algo en esos ojos que se apagaban, un secreto. Él pensaba que todos los hombres en el momento de la muerte pasan por lo mismo, algo pasa, algo mágico, algo q...